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Pacto y acuerdo para construir el futuro Hauteskunde-programako dokumentua

Hay que construir el futuro de la sociedad vasca desde el diálogo y el acuerdo entre diferentes. Somos una sociedad plural y nuestros avances más importantes se han impulsado siempre que hemos alcanzado acuerdos amplios y transversales. Así pues, es necesario pasar página de estos diez años de desencuentro, que son una excepción, y recuperar las mejores tradiciones de la política vasca, las que están basadas en el pacto y el acuerdo. Porque no es verdad que los vascos estemos incapacitados para el acuerdo.

  • Nos pusimos de acuerdo para constituir el Consejo General Vasco, que marcó el inicio de nuestro autogobierno.
  • Nos pusimos de acuerdo para elaborar, negociar y sacar adelante el Estatuto de Autonomía.
  • Nos pusimos de acuerdo para pactar gobiernos de coalición.
  • Nos pusimos de acuerdo para luchar contra el terrorismo y hacer posible la normalización del país, a través del Pacto de Ajuria Enea.
  • Nos pusimos de acuerdo para crear Osakidetza y para alcanzar el Pacto Escolar, que es la base de nuestro actual sistema educativo.
  • Nos pusimos de acuerdo, en definitiva, para sacar adelante esa Euskadi mestiza y plural que hoy quieren diluir quienes tratan de romper con todos los vínculos de unión que hemos ido forjando en la historia de nuestro autogobierno.

En nuestra historia, el pacto y el acuerdo entre diferentes ha sido la norma y el desencuentro la excepción. Una triste excepción que vivimos desde 1998, con los Gobiernos de Ibarretxe.

Podemos y debemos recuperar esa herencia de pluralismo y de acuerdo interno. Podemos y debemos recuperar la igualdad política que nos identifica como ciudadanos y ciudadanas de Euskadi. Podemos y debemos recuperar la Euskadi de siempre.

Hoy en Euskadi hay una nueva mayoría social que ansía recuperar la herencia de políticos como Indalecio Prieto y José Antonio Aguirre, dos grandes demócratas que en circunstancias muy difíciles supieron anteponer el interés del país a sus diferencias partidistas y, potenciando lo que compartían, alumbraron en los años 30 el primer Estatuto de Autonomía. Como lo hicieron, también, Ramón Rubial y Juan de Ajuriaguerra, que con otros, supieron impulsar el Estatuto de Gernika, un Estatuto que ha rendido frutos excelentes, y que ha sido un instrumento que nos ha permitido asentar nuestro autogobierno y ha garantizado el progreso y el bienestar que hoy disfrutamos.

Los vascos vamos a decidir. Vamos a ejercer, una vez más, nuestro derecho a decidir. Pero vamos a decidir todos, y no unos sobre otros o en contra de otros. Vamos a decidir, no de acuerdo con la arbitrariedad de una persona o de la cúpula de un partido, sino de acuerdo con las leyes, que proporcionan seguridad jurídica a toda la ciudadanía.

Y, de manera más inmediata, vamos a decidir el cambio de Gobierno, y no el cambio de nuestro marco jurídico-político, porque la sociedad vasca no quiere cambio de marco sino abrir un nuevo tiempo que permita prestigiar y desarrollar nuestro autogobierno para que siga siendo un instrumento útil para garantizar más progreso y más bienestar al conjunto de la sociedad vasca.