En defensa del Sistema Público Sanitario Vasco
La salud de los vascos como compromiso de un gobierno socialista
La solidaridad, la justicia social, la protección de la salud y la existencia de un sistema sanitario público y universal forman parte de los ideales del socialismo democrático y son un componente esencial de nuestra manera de entender el Estado del Bienestar.
Los valores que nos mueven:
- Solidaridad y justicia social.
- Dignidad de las personas ante la enfermedad y la muerte.
- Igualdad: una Sanidad pública para todas las personas y todos los sectores sociales.
- Autonomía y libertad personal: derecho a tomar decisiones sobre la propia vida y cuerpo, a evitar el dolor, a elegir.
- Valor de lo público como bien colectivo y obligación, obligación moral de que sea bueno (eficiente y de calidad).
Mejor salud, más calidad de vida:
La salud es nuestro compromiso y será nuestra política de gobierno. Porque la salud es parte esencial del bienestar individual y colectivo, y su protección frente a todo tipo de riesgos es el primer deber de los poderes públicos. Además, su promoción está conectada con el resto de las políticas públicas (educación, medio ambiente, generación de capital social, deporte y ejercicio físico, transporte sostenible, vivienda, ocio saludable, etc.).
Sanidad público sanitario de primera:
El Sistema Público no admite clases: todos los ciudadanos debemos viajar “en primera”. Queremos un Sistema Público de Sanidad:
- De la más alta calidad científico-clínica.
- Con una cultura de servicio personalizada y atenta a las demandas y expectativas de los pacientes y sus familias.
- Que cuide de modo especial a los que más lo precisan (enfermos mentales, ancianos).
- Que permita, tras una adecuada información, la elección informada.
- Que valore, escuche y cuide su mayor capital: sus profesionales.
Una Sanidad así sólo puede ser pública y eficiente (bien gobernada, con democracia y transparencia, gestionada con profesionalidad, ágil y flexible). La Excelencia será la base del nuevo contrato social en Salud.
Sin embargo, el sistema público vasco dirigido por el nacionalismo ha experimentado una progresiva privatización mediante:
- Una dotación de recursos económicos insuficiente para efectuar las inversiones necesarias en centros de salud en función del crecimiento de los nuevos barrios y del envejecimiento poblacional, para adquirir tecnología sanitaria y nuevos equipamientos acordes con el desarrollo sanitario y social, y para realizar una contratación estable del personal necesario con el que atender los servicios.
- Un crecimiento constante de la dificultad para acceder al médico de cabecera en tiempo hábil para el usuario.
- Un desbordamiento de las urgencias, ya que los usuarios acuden a ellas como solución a los problemas médicos no resueltos por la vía ordinaria.
- Un aumento de los tiempos de espera, camuflado bajo una fragmentación de las listas de espera en tiempos sucesivos, que no se acumulan en las estadísticas, pero que los sufre directamente el usuario.
Todos estos hechos ejercen una “presión” pública sobre el ciudadano para que acuda a servicios sanitarios privados.
- Una gestión estratégicamente equivocada, al primar el pago por actividad a los hospitales y centros de salud, incentivando con ello la cantidad de los servicios prestados (consultas, ingresos, operaciones), sin apenas considerar los resultados en términos de Salud.
- Una gestión centrada en la propaganda y en la imagen, abandonando la planificación racional de los servicios.
- Una “desorientación” del ciudadano, impulsado hacia el consumo de servicios sanitarios por los servicios de propaganda del Departamento de Sanidad (“tenemos los mejores servicios, hemos conseguido un montón de Q de calidad, nos miran en el mundo entero”), para conseguir adhesiones al “régimen” más que la resolución de problemas de salud. De esta forma se ha contribuido al hiperconsumo de servicios innecesarios en detrimento de una atención y cuidados sanitarios racionales y eficientes.
- Una ocupación partidista y sectaria de los puestos de responsabilidad, sin importar la competencia profesional, que da prioridad a la satisfacción de los jefes frente al a mejora y eficiencia en el servicio a sus ciudadanos.
- Como colofón de todo lo anterior, la desmoralización y el desgobierno del Sistema Público Sanitario y la insuficiencia y distorsión en la oferta de servicios se ha traducido en el cada vez más importante papel de las empresas privadas, promovida desde el nacionalismo conservador gobernante, juega en el sistema sanitario público. Con la excusa de resolver los problemas de listas de espera creados por ellos mismos, deslegitiman el servicio público, situándolo en inferioridad de condiciones respecto a las ofertas privadas de servicios sanitarios.
Frente a esta equivocada política sanitaria, los Socialistas Vascos:
- Inyectaremos moral y buen gobierno a todos los niveles del sistema con iniciativas innovadoras que desde hace tiempo desean médicos y profesionales.
- Restauraremos la confianza de la población y pacientes en el Sistema Público Sanitario.
- Las familias con enfermos crónicos, ancianos que precisan cuidados, enfermos mentales, etc. dispondrán de atención y servicios de los que se ha despreocupado el Gobierno tripartito.
Nos comprometemos a abrir una nueva etapa en los servicios públicos, aprovechando las mejores experiencias de otras comunidades autónomas, de las regiones y países europeos que mejor lo hacen (generalmente gobernados por los socialdemócratas), contando con los profesionales sanitarios y teniendo en cuenta su capacidad y conocimientos, no sus ideas políticas.

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