Industria, Pymes y Energía
El País Vasco tiene una larga tradición y una alta especialización en el sector industrial; un sector que ha visto ligeramente reducida su participación en el PIB vasco desde los años 80 y que, dentro del proceso de terciarización de la economía vasca, se ha visto acompañado por el desarrollo de los sectores de servicios avanzados a empresas y ha aguantado los efectos de la deslocalización y la desindustrialización, a pesar de haber sufrido también, como era de esperar, el embate de esos fenómenos y sus repercusiones en el ámbito laboral, sectorial y local.
En los últimos años veinticinco años, el sector industrial de Euskadi se ha enfrentado con éxito a graves crisis industriales, que afectaron profundamente a la estructura productiva vasca, y también ha sabido dar respuesta a los retos de la globalización y el cambio tecnológico. Ahora, le toca de nuevo hacer frente a un panorama económico difícil y lleno de incógnitas.
Un panorama difícil presidido, entre otros factores, por el cambio permanente y continuo, paradigma hoy en día de la actividad empresarial; el recrudecimiento de la competencia con nuevos actores en los mercados nacionales e internacionales; el aumento de la incertidumbre y el riesgo empresarial; y una situación económica de crisis que, a pesar de nacer del sistema financiero, va a tocar de lleno al resto de sectores económicos, afectados por las tensiones de crédito y cambiarias, la pérdida de confianza de los agentes sociales y económicos, los incrementos del paro y la inflación y la disminución del consumo.
En suma, un endurecimiento de las condiciones del mercado que requieren un esfuerzo importante de adaptación de la industria vasca. Ésta, a su vez, necesita un entorno institucional estable y favorable para el desarrollo de la actividad económica -lo que no es algo que precisamente propicien las iniciativas soberanistas del gobierno vasco del tripartito- , y un claro liderazgo político que dirija una revisión de la estrategia y el diseño de una nueva política industrial vasca, ya que existe un potencial de mejora muy importante y un nivel de inercia, descoordinación e ineficacia en las políticas del actual Gobierno Vasco, que obligan a un cambio de rumbo y de liderazgos.
Los últimos años del Gobierno de Ibarretxe han supuesto la pérdida del liderazgo político imprescindible en la dirección de la política industrial vasca. A pesar del esfuerzo realizado por el tejido productivo, los empresarios y los trabajadores, y de los acuerdos políticos en el Parlamento Vasco para apoyar los planes de competitividad presentados por el Gobierno, el sector industrial se encuentra en una situación de alta vulnerabilidad ante los nuevos desafíos y ante la crisis económica a la que nos enfrentamos y con un modelo de desarrollo industrial con carencias serias para lograr los incrementos de productividad y competitividad necesarios para mejorar la calidad de vida y bienestar de los ciudadanos y ciudadanas.
Las mejoras de la productividad de nuestra economía son el único camino efectivo y duradero para el crecimiento económico y el progreso social a largo plazo, y para eso es necesario apostar eficazmente por la innovación. La innovación no sólo es importante para obtener ganancias de productividad y mejorar la competitividad internacional de nuestras empresas y productos; es también la garantía para incrementar el nivel de vida de toda la sociedad y perfeccionar el funcionamiento de todo tipo de instituciones en sus aspectos económicos y extraeconómicos.
Pero el modelo industrial vasco se caracteriza por unos bajos incrementos de la productividad y un sistema de innovación que presenta problemas de eficiencia. Hay que distinguir lo que añade valor para la empresa y para la economía en su conjunto de lo que sólo es humo.
La CAPV se sitúa en el puesto 66 de una lista de 146 regiones europeas en términos de renta per cápita en euros y en el puesto 130 en el incremento de su productividad en el periodo 1995-2004. Con respecto a la inversión en I+D, aunque ésta se ha incrementado más de 10 veces desde los años 80, los resultados obtenidos se encuentran lejos de la magnitud de esa inversión; con una brecha importante entre la inversión en I+D y la generación de patentes, situando al País Vasco muy por debajo de la Unión Europea y Estados Unidos. Si a esto le añadimos que la tasa de envejecimiento de la población vasca supera a la de España, la de la UE-15 y la de EEUU y que, además, la penetración de la inmigración es la menor de España, nos encontramos con una situación en la que no se deben esperar aumentos significativos del nivel de renta provenientes del factor poblacional, sino que habrá que aumentar la productividad a través de la creación de más
valor añadido por empleado.
Por su parte, el nivel del sistema vasco de innovación es manifiestamente mejorable. Según el indicador sintético de innovación, en el que se consideran 25 indicadores de innovación individuales, el País Vasco se encuentra claramente por debajo de la media europea, con un indicador de 0,35 frente al 0,5 de la media de la UE-15, y en comparación con otras 208 regiones europeas, el País Vasco se sitúa en el puesto 55.
El País Vasco presenta notables indicadores de input (especialmente recursos humanos), pero falla en el output ligado al desarrollo tecnológico, como patentes, o innovaciones en nuevos productos para el mercado. Desde 2003, pierden peso las exportaciones vascas de nivel tecnológico alto y medio-alto y lo ganan las de medio-bajo, y además se ha producido una pérdida de su rentabilidad empresarial.
Se hace necesario, por tanto, un cambio de modelo, un cambio de estrategias, un cambio de políticas y un cambio de caras. En definitiva, un nuevo liderazgo político que sitúe la política industrial en el centro de la actividad de gobierno, como sector tractor del conjunto de la economía vasca que es, y el PSE-EE quiere liderar esa nueva transformación estructural de la economía vasca.
Las políticas de estímulo a la innovación deben primar la coordinación de acciones público-privadas, los planteamientos globalizadores y las intersecciones innovadoras entre los distintos sectores productivos. Hay que entender la innovación en su sentido amplio, que incluye cambios tecnológicos, de bienes o servicios y de organización. Hay que priorizar el “talento”, es decir, la creación de conocimiento, la educación y el aprendizaje, pero también difundir esos avances, rentabilizando económica y socialmente los esfuerzos inversores, públicos y privados.
La presencia de instituciones locales de investigación pública, de empresas dinámicas grandes, de núcleos industriales, de sociedades de capital riesgo, de una buena red de infraestructuras y de un potente ambiente emprendedor influye en el comportamiento innovador. Por otra parte no se puede olvidar la necesidad de lograr mejoras de eficiencia productiva y técnica en cada empresa, porque rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. Hay que ganarse el pan cada día y hacer un esfuerzo de adaptación permanente.
La industria tendrá que financiar sus balances durante los próximos años en unos mercados financieros con problemas de liquidez y con restricciones y encarecimientos de las condiciones crediticias y aumentos de los spreads o diferenciales sobre los tipos de referencia. Se dará una diferenciación de los tipos de interés en función de los clientes bancarios en base al riesgo asociado a cada cliente y eso perjudicará a las empresas con mayores apalancamientos y estructuras financieras más débiles, y en concreto a las PYMEs, que son la gran mayoría de empresas vascas.
El modelo de negocio ha cambiado y ese cambio no es coyuntural. El reto es comprender el cambio y actuar en consecuencia, activando para ello los resortes disponibles: diferenciación de productos y/o servicios, contención de costes, fortalecimiento de la estructura de financiación, internacionalización y ganancias de dimensión, innovación en todas sus vertientes, recursos humanos cualificados e infraestructuras modernas y dinamizadoras del tejido empresarial.
Y se hace absolutamente necesario un pacto social por el empleo y la competitividad. Llegan tiempos difíciles y se necesitan grandes acuerdos entre los interlocutores sociales -Gobierno Vasco y organizaciones empresariales y sindicales- para adoptar medidas que busquen el interés general y establezcan los necesarios equilibrios en el reparto de costes entre las partes. El tripartito ha demostrado en sus años de gobierno su absoluta incapacidad para liderar acuerdos y pactos de esa naturaleza. Ni siquiera en algo tan grave y urgente como las políticas para luchar contra la siniestralidad laboral ha conseguido sentarse en una mesa con los sindicatos nacionalistas, los más cercanos ideológicamente a sus planteamientos políticos. Nuevamente se puede afirmar la necesidad de un nuevo liderazgo que sea capaz de sumar a las partes en pos del interés común de los ciudadanos y ciudadanas vascas.
El PSE-EE hará una política industrial que responda a los actuales retos, a través de una mejor regulación, una política industrial sostenible y una política proactiva para llevar a la industria vasca decidida y eficazmente hacia la economía del conocimiento.
Nos proponemos actuar para contrarrestar las debilidades que presenta la industria vasca:
- Pérdida de influencia y presencia en el conjunto de España, con lo que supone de pérdidade oportunidades de inversión y negocio.
- Escaso número de grandes empresas y grupos empresariales y tamaño reducido de nuestras empresas para competir a nivel global, con insuficiente cooperación inter empresarial.
- Nivel de emprendizaje mediano en las empresas vascas, con proyectos emprendedores de escaso perfil innovador e internacional
- Apertura exterior de las empresas vascas poco orientada hacia las economías emergentes de mayor expansión y potencial económico: China, India, Sudáfrica, Brasil y países del Este de Europa.
- Bajo porcentaje de empresas con actividades de I+D y de gasto empresarial en I+D y poca innovación tecnológica de productos, que dificulta su capacidad de absorción tecnológica, y escasa propensión al uso de la protección intelectual.
- Red universitaria amplia pero con escasa conexión con otros agentes del sistema vasco de innovación, destacando que la Universidad Pública Vasca es la que asume el esfuerzo en la I+D, sin los recursos necesarios para lograr la excelencia en docencia e investigación, así
como indicadores al máximo nivel internacional. - Insuficiente coordinación entre el sistema vasco de innovación y otros organismos públicos de investigación de ámbito estatal y europeo.
- Red de Centros Tecnológicos y Parques Tecnológicos poco conectados a la Universidad y no generadores de tecnología y con necesidad de aumentar en tamaño, especialización, coordinación entre los agentes y eficiencia.
- Empresas de servicios avanzados escasamente desarrolladas y de ámbito local, y bajo peso de sectores intensivos en conocimiento.
- Capital riesgo y business angels insuficientemente desarrollados, especialmente para proyectos innovadores.
- Bajo peso de sectores manufactureros de alta tecnología
- Insuficiente desarrollo de la innovación comercial y organizativa y de intangibles ligados al comercio y marketing (marcas)
Medidas:
- Creación de la Agencia Vasca de Industria con participación del Gobierno Vasco y de lasempresas vascas, para impulsar proyectos estratégicos de interés par el país, optimizando y reordenado las estructuras y actuaciones de las Sociedades Publicas de promoción económica.
- La definición de los sectores y proyectos estratégicos de interés deberá hacerse en el seno del Parlamento Vasco y adoptarse por mayorías suficientes que garanticen la puesta en marcha y el impulso de los mismos, en colaboración con la mayoría de los representantes de la sociedad vasca
- Liderazgo institucional proactivo. Mejora y adaptación de los marcos y normativas reguladoras y tomas de participación accionarial a través de las sociedades y fondos de capital riesgo y con la colaboración y participación activa de las entidades financieras que operan en Euskadi, y en particular, las Cajas de Ahorros Vascas.
- Pacto social por el empleo y la competitividad. Se hace absolutamente necesario llegar a acuerdos desde el Gobierno con las organizaciones empresariales y sindicales para hacer frente a la situación de crisis económica y compartir diagnóstico y soluciones de forma consensuada y participativa.
- Aumentar el gasto en I+D+i hasta alcanzar el 2,5% del PIB en 2012, en línea con los objetivos de Lisboa, con un reparto equilibrado entre el gasto ejecutado por el sector público y el sector privado.
- Potenciación de las figuras de Capital riesgo público-privadas para su toma de participaciones en proyectos de nueva creación de naturaleza innovadora, empresas de base tecnológica, desarrollos empresariales y proyectos estratégicos. Reforzamiento de la actividad de Ekarpen y sociedades de capital-riesgo vinculadas a SPRI, en clave de gestión empresarial.
- Mayor apoyo financiero a la sociedad de préstamos participativos Luzaro como herramienta para la inyección de liquidez a los nuevos proyectos de inversión empresarial, garantizando en mayor medida los préstamos que se conceden por las entidades financieras.
- Puesta a disposición de las entidades financieras de líneas de avales para los préstamos a nuevas inversiones productivas, complementarias a las del Instituto de Crédito Oficial (ICO).
- Apoyo a las sociedades de garantía recíproca Elkargi y Oinarri en el afianzamiento de los préstamos a las empresas.
- Apoyo a la creación de Centros de negocios y financieros impulsados por los agentes sociales y económicos, como centros de dinamización económica y apoyo al tejido empresarial vasco.
- Reorientación de la actividad de Innobasque hacia una agencia de difusión y transferencia tecnológica, sensibilización y observatorio de la innovación y agencia de certificación de inversiones empresariales en I+D+i, a efectos de acceder a incentivos fiscales.
- Apoyo decidido al proyecto de implantación del Centro Europeo de Espalación en Bizkaia.
- Revisión de las políticas horizontales de ayudas a las empresas en vigor, modernizándolas y adaptándolas a las nuevas realidades a las que se enfrenta la industria.
- Puesta en marcha de planes estratégicos sectoriales, revisando la actual configuración de los clusters, con un enfoque vertical y transversal entre ellos, y fijación de sectores estratégicos para el desarrollo industrial vasco y políticas de corte vertical para los mismos.
- Coordinación decidida con el Gobierno de España en el diseño de medidas de política de Ciencia, tecnología e innovación.
- Análisis de la posibilidad de descentralización de órganos reguladores estatales en el ámbito de la Energía a Euskadi.
- Apoyo decidido a las PYMEs, con la articulación de un nuevo programa integral PYME dirigido exclusivamente a empresas pequeñas y medianas, para mejorar su capacidad de innovación y su competitividad.
- Creación de un grupo de trabajo que diseñe un plan de acciones específicas para favorecer el mantenimiento e implantación de centros de decisión económica en Euskadi.
- Apoyo al desarrollo del sector servicios a las empresas y diseño de programas de ayudas específicos para ese sector, tan ligado al sector industrial, para lograr situarlo en máximos niveles de competitividad internacional.
- Reorganización administrativa en el área de Industria, clarificando competencias y estructuras organizativas, mejorando la eficacia y eficiencia en la utilización de los recursos públicos y disminuyendo estructuras orgánicas innecesarias.
- Potenciación de programas de excelencia investigadora, tanto a través de grupos de investigación de la Universidad Pública del País Vasco, como del resto de universidades privadas que desarrollen programas de investigación, Ikerbasque y CICs de excelencia sectorial.
- Apoyo a la actividad de los Parques Tecnológicos y Centros Tecnológicos y a la creación de Parques Científicos en los campus universitarios del País Vasco y a la financiación público-privada de proyectos de colaboración con empresas, transferencias de conocimiento, incorporación de científicos e investigadores a unidades de I+D+i empresariales, y nuevas aulas de investigación vinculadas al tejido productivo vasco y a nuevas actividades estratégicas.
- Apoyo en los procesos de internacionalización de la empresa vasca. Se necesita mayor apertura e internacionalización del tejido productivo vasco, con una mayor presencia en nuevos mercados en economías emergentes de gran potencial.
- Puesta en marcha de grupos de trabajo sectoriales con el objetivo de lograr la creación, desde el liderazgo en Euskadi, de empresas de mayor dimensión, facilitando herramientas para su gestión, asesoramiento y financiación.
- Apuesta seria por una superior cualificación de los recursos humanos vascos, para el mantenimiento y mejora de los niveles salariales de los trabajadores vascos, que pueden verse afectados negativamente por las presiones del factor de la deslocalización productiva y la globalización.
- Intensificar la apuesta por la diversificación y el desarrollo tecnológico y hacer un importante esfuerzo de apoyo a sectores como el aeronáutico, las nuevas energías, las biociencias, las nanotecnologías…. Y apoyar nuevos yacimientos de futuro como los sectores ligados a salud, educación, asistencia social, ocio y bienestar, sectores intensivos en manos de obra y en conocimiento.
- Lograr una penetración de las tecnologías de la Innovación y el Conocimiento (TICs) acorde con la posición económica de Euskadi y las economías más avanzadas del mundo, como herramientas de innovación y mejora de productividad y disminución de la brecha digital.
- Facilitar suelo industrial, hoy en manos de los ayuntamientos, para la ubicación de nuevas
empresas.

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