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Nuestras lenguas: Euskera y CastellanoHauteskunde-programako dokumentua

Corren aires nuevos en Euskadi. Aires de regeneración en la sociedad, la cultura y la política. Numerosos aspectos están experimentando cambios en la realidad que compartimos. Entre otras cosas, está cambiando la manera de concebir la cuestión lingüística en el País Vasco, al tiempo que se percibe la necesidad de proponer nuevas fórmulas para alcanzar una convivencia armónica y productiva entre el euskera y el castellano.

Demasiadas veces hemos soportado un clima de usos politizados y abusos políticos de las lenguas en las que se expresa la sociedad vasca. Frente a esta situación, defendemos una política euskaltzale libre de fundamentos identitarios o historicistas, anclada en el carácter bilingüe de la sociedad vasca actual y comprometida con un bilingüismo basado en el acuerdo.

A este respecto, proponemos que el acceso al empleo público refleje el carácter plural y bilingüe de la sociedad vasca sin que la cuestión lingüística influya de modo determinante en las opciones personales de los ciudadanos vascos.

Consideramos necesaria una reflexión general para lograr un nuevo acuerdo sobre la política lingüística que permita una convivencia libre entre los hablantes de los dos idiomas. La vía para la consolidación de una cultura en euskera moderna y alejada de sectarismos ideológicos pasa por medidas y actuaciones nuevas, que en el caso específico del uso de la lengua han de estar relacionadas con la promoción y el fomento verdaderamente eficaces, nunca con políticas de carácter impositivo que conlleven el arrinconamiento de los ciudadanos vascos que se expresan únicamente en castellano.


En la Comunidad Autónoma Vasca se hablan dos lenguas, aunque sólo una de ellas es común. Ambas tienen que ser consideradas como un patrimonio social y cultural que debe contar con la protección y el fomento de las instituciones públicas. Ni el euskera ni el castellano pueden ser marginados por parte de quien tiene la responsabilidad de gobernar. Es prioritario poner las lenguas al servicio de los ciudadanos, y no al revés.

La acción pública en materia lingüística no ha de estar basada en los criterios de sólo una parte de la sociedad vasca, sino que debe orientarse hacia un modelo más libre, que sea respetuoso con la realidad lingüística de la ciudadanía vasca y que favorezca la cohesión social. Tenemos el pleno convencimiento de que la salud actual del euskera y el futuro de su uso están estrechamente vinculados a una política adecuada de promoción que, entre otras cosas, haga del aprendizaje del euskera una actividad accesible y atractiva.

Es igualmente indispensable disociar la noción de euskaltzale de los contenidos que tradicionalmente le han sido adjudicados desde una visión abertzale o nacionalista. El cultivo y el estudio del euskera no están ligados por naturaleza a una ideología determinada, como pone de manifiesto el variado perfil político de quienes se han dedicado y se dedican a esas tareas.

Y por encima de todos estos objetivos, y más allá del factor estrictamente lingüístico, está la tarea urgente y primordial de fomentar una cultura en euskera plenamente democrática, libre de cualquier atisbo de complacencia, tolerancia o proximidad intelectual con los presupuestos ideológicos y los fines totalitarios de ETA y su entorno, algo que ha sido, por otra parte, causa de la desafección de muchas personas hacia el euskera y la cultura vasca.

La nueva política para el euskera que proponemos quiere integrar a la sociedad vasca en un proyecto común de convivencia democrática donde el euskera encuentre su lugar propio y compartido con el castellano. Somos conscientes de la riqueza y el extraordinario potencial comunicativo que supone para Euskadi poseer dos lenguas y, por eso, apostamos por una política futura de cohesión y convivencia entre éstas, alejada de cualquier tipo de confrontación.

La reorientación cultural que necesita y demanda la ciudadanía vasca puede asentarse, a nuestro entender, sobre varios pilares estratégicos, que constituyen las propuestas concretas de reforma que se derivan de una nueva concepción de lo que ha de ser la política para el euskera:

  • Mantenimiento de la financiación pública de las actividades culturales realizadas en euskera, con el compromiso explícito de no reducir su dotación económica y sin menoscabo de la protección a la cultura vasca que se expresa en castellano.
  • Reforma de EiTB en orden a ofrecer un servicio público de información, plural y democrático, con contenidos culturales de calidad. Revisión de formas, contenidos y presupuesto de ETB-1 para convertirlo en instrumento útil y eficaz del desarrollo de una cultura en euskera moderna y plural y como factor clave, junto con Euskadi Irratia, para la extensión del conocimiento activo y pasivo de nuestra lengua
  • Defensa de un modelo lingüístico basado en el respeto a la diversidad; un modelo con reflejo en el sistema educativo que garantice la transmisión del euskera a las nuevas generaciones y que atraiga al mundo del euskera a los no vascoparlantes, sin repelerlos ni forzarlos a un aprendizaje impuesto cuyos resultados han sido en demasiadas ocasiones desoladores.
  • Desarrollo de un proyecto cultural euskaldún democrático y plural que sitúe al euskera y su cultura al margen de la utilización política.
  • Impulso a la urgente recuperación del prestigio democrático y ciudadano de la cultura en euskera, tomando como base los criterios de pluralidad y creatividad, primando el carácter ciudadano sobre el identitario y étnico, y denunciando abiertamente la identificación que el nacionalismo violento busca, provocando así el desapego hacia el euskera de muchos vascos.

Consideramos que sobre este conjunto mínimo de propuestas pueden crearse consensos que contribuyan a erigir en los próximos años una cultura en euskera abierta y libre, capaz de representar la pluralidad del conjunto de la Comunidad Autónoma de Euskadi y que, por tanto, pueda considerarse digna de sus ciudadanos.

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