Marisa C. (Aldapa)(e)k idatzi zuen
Otsaila 16, 2009 18:04
Parece que la derecha convencional, fiel a sus tradición, sigue primando la simbología por delante de los verdaderos intereses de las ciudadanas y ciudadanos.
Los símbolos como el himno y la badera sólo sirven para representarnos institucionalmente. No son esencias románticas ni principios, son música y tela. Eso diferencia al socialismo del nacionalismo. Los principios como la defensa de los derechos humanos, el derecho al trabajo y a la vivienda, la protección social, la educación y el desarrollo del espíritu crítico,son lo que interesa a los ciudadanos. Sólo quien carece de otros recursos alude a los sentimientos para diferenciarse: el sentimiento de pertenencia como identificación es tan pueril como aquéllo de "¿a quién quieres más, a tu padre o a tu madre?". Pero a nosotros no nos pone en un aprieto Ibarretxe con el uso de las banderas.
Que no te insulten ni desprecien tu vasquidad, que no te engañen, vota por el CAMBIO!
Marisa C. (Aldapa)(e)k idatzi zuen
Otsaila 16, 2009 18:16
D3Mkoak bezala, ni ere oso haserre egongo nintzateke bozkatzeko aukerarik ez izateagatik. Baina haserrearen iturria ez dute alderdi demokratikoengan bilatu behar. Umeak haserratzen direnean, askotan, "munduarekin" haserratzen dira, haserrearen iturria zein den ez bait dakite bilatzen eta aztertzen.
Gaur Bilboko Errekalde auzoan PSEren aurrean protestatu dutenek beraien arazo guztien sortzailearengana joan beharko lirateke, hau da, ETAren zuzendaritzari esan, beraien erruz, ezin dituztela bere idea politikoak Legebiltzarrera eraman.
ETA da arazoaren erantzule bakarra. Bortzakeriaren erabilera justifikatzen den bitartean, ideia batzuk demokraziaren muina erasotzen dute. Bada gelditzeko garaia!!
Zuk ere apustua egizu aldaketa sakon baten alde. Beste Lizarra bat egon ez dadin, HEMEN DENOK SARTZEN GARA.
Patxi Lehendakari!
Javier Rodríguez (Javitxu)(e)k idatzi zuen
Otsaila 17, 2009 08:42
Bendita Diferencia
Hace tiempo ya que me di cuenta de lo bueno que es ser diferente a los demás.
Con el paso de los años, todos nosotros intentamos de alguna manera parecernos a alguien, buscar nuestro sitio intentando marcar una paradójica diferencia basada en la identificación de uno mismo con una ideología, con una religión, con un lugar. Es por tanto paradójico buscar un elemento diferenciador basándose en el intento de encontrar individuos afines.
Después de treinta años de nacionalismo en Euskadi, uno se acaba preguntando el porqué de buscar alguna diferencia con respecto a ciertas personas pero que sin embargo, marque la igualdad de unos pocos, unos muchos, no importa en realidad el número de afectados porque es y debe ser un objetivo abocado al fracaso.
Hace no mucho, leyendo el libro “Temor y confianza en la Ciudad” de Bauman, conseguí discernir qué es lo que a los nacionalismos preocupa en realidad, y en definitiva, a cualquier ideología, creencia religiosa que se base en contar con el mayor número de afines para poder diferenciarse de otras ideologías o creencias e incluso a cualquier persona aunque se considere ideológicamente independiente.
Este problema, el del nacionalismo, radica en una auténtica falta de aceptación a las diferencias. Todo aquello que es diferente es raro, no gusta, es temible simplemente por el hecho de no ser como alguien dice que debe ser. Cuando un inmigrante nigeriano llega a Euskadi, hay quien piensa que ese inmigrante es un vasco, pero nada más lejos de la realidad, ese inmigrante nigeriano será lo que él decida ser, será vasco si así se siente, será español, o simplemente será nigeriano porque es lo que decide ser, o no será nada, o será todo, en definitiva, será un ciudadano, igual en derechos y oportunidades que cualquier otra persona, pero que con su diferencia enriquece a una sociedad excesivamente gris.
Las mujeres no son iguales a los hombres, ni los homosexuales a los heterosexuales, ni los discapacitados a las personas supuestas sin discapacidad, serán iguales, eso sí, en derechos y oportunidades, pero no tendrán que ser iguales entre sí, porque la búsqueda de esa igualdad, lleva una aceptación implícita, que es que hay un ejemplo a seguir y al que imitar.
Hay personas que prefieren criminalizar lo diferente porque son vagas de mente, es mucho más cómodo no aceptar a alguien que es diferente que intentar comprenderlo, y este temor a lo diferente, esta vagueza intelectual se radicaliza proporcionalmente a la dificultad para diferenciarse de los demás; es decir, el miedo y el rechazo a lo diferente aumenta cuanto menos visibles y palpables son las diferencias. Un socialista castellano manchego afincado en Euskadi es rechazable, pero un socialista nacido y educado en Euskadi no solamente es aún más rechazable, sino que además es peligroso. De nuevo la vagueza de mente que es incapaz de esforzarse por entender las diferencias.
Me siento diferente, y me gustan las diferencias porque las diferencias de los demás no me resultan peligrosas sino enriquecedoras.
Masillas(e)k idatzi zuen
Martxoa 20, 2009 13:03
Poco vas a poder Habrir con la H. (Dedicado a Luisfer)
Iruzkinak
Marisa C. (Aldapa)(e)k idatzi zuen Otsaila 16, 2009 18:04
Parece que la derecha convencional, fiel a sus tradición, sigue primando la simbología por delante de los verdaderos intereses de las ciudadanas y ciudadanos.
Los símbolos como el himno y la badera sólo sirven para representarnos institucionalmente. No son esencias románticas ni principios, son música y tela. Eso diferencia al socialismo del nacionalismo. Los principios como la defensa de los derechos humanos, el derecho al trabajo y a la vivienda, la protección social, la educación y el desarrollo del espíritu crítico,son lo que interesa a los ciudadanos. Sólo quien carece de otros recursos alude a los sentimientos para diferenciarse: el sentimiento de pertenencia como identificación es tan pueril como aquéllo de "¿a quién quieres más, a tu padre o a tu madre?". Pero a nosotros no nos pone en un aprieto Ibarretxe con el uso de las banderas.
Que no te insulten ni desprecien tu vasquidad, que no te engañen, vota por el CAMBIO!
Marisa C. (Aldapa)(e)k idatzi zuen Otsaila 16, 2009 18:16
D3Mkoak bezala, ni ere oso haserre egongo nintzateke bozkatzeko aukerarik ez izateagatik. Baina haserrearen iturria ez dute alderdi demokratikoengan bilatu behar. Umeak haserratzen direnean, askotan, "munduarekin" haserratzen dira, haserrearen iturria zein den ez bait dakite bilatzen eta aztertzen.
Gaur Bilboko Errekalde auzoan PSEren aurrean protestatu dutenek beraien arazo guztien sortzailearengana joan beharko lirateke, hau da, ETAren zuzendaritzari esan, beraien erruz, ezin dituztela bere idea politikoak Legebiltzarrera eraman.
ETA da arazoaren erantzule bakarra. Bortzakeriaren erabilera justifikatzen den bitartean, ideia batzuk demokraziaren muina erasotzen dute. Bada gelditzeko garaia!!
Zuk ere apustua egizu aldaketa sakon baten alde. Beste Lizarra bat egon ez dadin, HEMEN DENOK SARTZEN GARA.
Patxi Lehendakari!
Javier Rodríguez (Javitxu)(e)k idatzi zuen Otsaila 17, 2009 08:42
Bendita Diferencia
Hace tiempo ya que me di cuenta de lo bueno que es ser diferente a los demás.
Con el paso de los años, todos nosotros intentamos de alguna manera parecernos a alguien, buscar nuestro sitio intentando marcar una paradójica diferencia basada en la identificación de uno mismo con una ideología, con una religión, con un lugar. Es por tanto paradójico buscar un elemento diferenciador basándose en el intento de encontrar individuos afines.
Después de treinta años de nacionalismo en Euskadi, uno se acaba preguntando el porqué de buscar alguna diferencia con respecto a ciertas personas pero que sin embargo, marque la igualdad de unos pocos, unos muchos, no importa en realidad el número de afectados porque es y debe ser un objetivo abocado al fracaso.
Hace no mucho, leyendo el libro “Temor y confianza en la Ciudad” de Bauman, conseguí discernir qué es lo que a los nacionalismos preocupa en realidad, y en definitiva, a cualquier ideología, creencia religiosa que se base en contar con el mayor número de afines para poder diferenciarse de otras ideologías o creencias e incluso a cualquier persona aunque se considere ideológicamente independiente.
Este problema, el del nacionalismo, radica en una auténtica falta de aceptación a las diferencias. Todo aquello que es diferente es raro, no gusta, es temible simplemente por el hecho de no ser como alguien dice que debe ser. Cuando un inmigrante nigeriano llega a Euskadi, hay quien piensa que ese inmigrante es un vasco, pero nada más lejos de la realidad, ese inmigrante nigeriano será lo que él decida ser, será vasco si así se siente, será español, o simplemente será nigeriano porque es lo que decide ser, o no será nada, o será todo, en definitiva, será un ciudadano, igual en derechos y oportunidades que cualquier otra persona, pero que con su diferencia enriquece a una sociedad excesivamente gris.
Las mujeres no son iguales a los hombres, ni los homosexuales a los heterosexuales, ni los discapacitados a las personas supuestas sin discapacidad, serán iguales, eso sí, en derechos y oportunidades, pero no tendrán que ser iguales entre sí, porque la búsqueda de esa igualdad, lleva una aceptación implícita, que es que hay un ejemplo a seguir y al que imitar.
Hay personas que prefieren criminalizar lo diferente porque son vagas de mente, es mucho más cómodo no aceptar a alguien que es diferente que intentar comprenderlo, y este temor a lo diferente, esta vagueza intelectual se radicaliza proporcionalmente a la dificultad para diferenciarse de los demás; es decir, el miedo y el rechazo a lo diferente aumenta cuanto menos visibles y palpables son las diferencias. Un socialista castellano manchego afincado en Euskadi es rechazable, pero un socialista nacido y educado en Euskadi no solamente es aún más rechazable, sino que además es peligroso. De nuevo la vagueza de mente que es incapaz de esforzarse por entender las diferencias.
Me siento diferente, y me gustan las diferencias porque las diferencias de los demás no me resultan peligrosas sino enriquecedoras.
Masillas(e)k idatzi zuen Martxoa 20, 2009 13:03
Poco vas a poder Habrir con la H. (Dedicado a Luisfer)