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Punto de encuentro

Eduardo Madina

http://www.abc.es/20090221/opinion-firmas/punto-encuentro-20090221.html

 

Fortalezas y sensibilidades. Euskadi, como toda sociedad compleja, plural en su conformación y diversa en su juego de intereses, tiene fortalezas en su interior y también zonas sensibles en su estructura interna. Con estas últimas, conviene no jugar. Y sin embargo, Ibarretxe no ha parado de buscarlas y de manosearlas obsesivamente, introduciendo su bisturí ideológico en las líneas más sensibles de fractura identitaria que tiene esta sociedad. Lo ha hecho buscando la catalogación de los vascos nacionalistas y los que por no serlo, no son a sus ojos vascos de primera.
Relato excluyente. Lo hizo con su plan, con su proyecto de acumulación de fuerzas nacionalistas para la construcción de un país de diseño ideológico, alejado de todo equilibrio, imposible en su definición final pero excluyente en el desarrollo político de la idea que lo sustenta. Esa es la seña de distinción del tiempo de Ibarretxe, el párrafo de nuestra historia que en el futuro titulará su mandato político, la narrativa de una interpretación del nacionalismo vasco al servicio de un relato excluyente de la idea de Euskadi y de lo vasco. El nacionalismo, para muchos nacionalistas vascos de hoy y de ayer es otra cosa, debe ser otra cosa.
Punto de unión. Hace un par de días, en la cima del monte Besaide, punto de unión entre Vizcaya, Álava y Guipúzcoa, Patxi López quiso simbolizar, por el contrario, la unión de todos los vascos en torno a nuestros objetivos comunes. La simbolización de ese anhelo en la cima de un monte situado en un punto de unión de los tres territorios vascos, proyecta bien la imagen de una de las señas de identidad centrales en el proyecto político del Partido Socialista de Euskadi; la no catalogación, fractura o diferenciación entre unos y otros ciudadanos bajo ninguna premisa ideológica y la promoción de los elementos de unión que tiene este país como objetivos compartidos por todos.

 

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