Euskera y libertad
Ramón Etxezarreta
Hace unos meses que Patxi López compareció en el acto que se organizó en San Sebastián para dar a conocer a la opinión pública y a la ciudadanía de la comunidad autónoma su posición en cuanto al euskera. Explicó una serie de argumentos a petición de los miembros del PSE-EE a quienes le preocupa el euskera y que tienen una relación directa o están apegados al idioma, argumentos que fueron preparados por ellos. Dicho manifiesto se titulaba “euskera y libertad”.
La realidad lingüística del País Vasco es un factor importante y está claro que la mayor parte de la ciudadanía sólo domina una de las dos lenguas oficiales: el castellano. Esta realidad es aún más evidente dentro del PSE-EE y sus votantes.
Para los socialistas la inevitable distinción entre el idioma y los hablantes es notoria.
Las lenguas son instrumentos para la comunicación, un patrimonio colectivo que tiene cierto valor simbólico, pero son los hablantes, los ciudadanos quienes tienen derechos, no las lenguas.
Esos dos factores son fundamentales para las políticas lingüísticas, pero existen otras para la mera política. Siendo conscientes, y a menudo no sin razón, del escaso apego que hemos mostrado los socialistas en torno al euskera y por el miedo que provoca el apropiarse de las lenguas de los nacionalismos y por los rumores disparatados, resultaba necesario hacer saber a la opinión pública que no debían tener miedo, que no viene nadie ni a perseguir el euskera, ni mucho menos a reducir los presupuestos destinados al euskera. El acto de Donostia se organizó con este fin, ya que es ahí donde están los gobiernos municipales socialistas que pueden dar a conocer nuestro apego y la actitud que tenemos en torno al euskera.
Ese miedo no se corresponde con la realidad y es lógico haber querido espantarlo.
López hizo hincapié en que las políticas lingüísticas están inevitablemente unidas a la libertad y la democracia, en que en lugar de hacer uso de la violencia, es necesario enfrentarse a ella, en la exclusión que provocan los nacionalismos mediante las lenguas e hizo algunas propuestas para librarnos de los usos partidistas, etc.
¿Las reacciones? Fuero pocas y ruidosas, por no decir que sólo fue una. Pocas desde la izquierda, todavía se ve cuál será la continuación que le dará el propio partido socialista. Ruidosas, diría incluso que fueron mezquinas, por parte de los abertzales.
El nerviosismo ha sido significativo. No sé si fue por lo que dijo el PSE-EE o si fue porque lo dijo el PSE-EE. Como si no hubiera derechos. Es evidente que el euskera necesita democracia y libertad, aunque el PNV diga que no.
Hablaremos más sobre ello. Pero he de admitir que existen diferencias entre unos y otros.
Una cosa es el partido y otra Patxi Baztarrika. Entre quienes defienden el euskera, sólo entre quienes lo defineden, y entre quienes lo viven.


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