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La Educación: Eje del cambio

La Educación de un país define a su sociedad. Es su mejor acreditación. Es garantía de futuro en igualdad de oportunidades. Es un derecho fundamental y un instrumento de igualdad que ha de abrirse a las necesidades surgidas de las nuevas formas de vida y de trabajo. Es también el espacio en el que los jóvenes deben ejercitarse en una convivencia tolerante y democrática, especialmente en Euskadi.

Modernizar el Sistema Educativo Vasco para adaptarlo a los desafíos del siglo XXI, lograr el éxito escolar y trabajar por una Educación Superior para la Excelencia serán los objetivos del gobierno socialista de cambio.

Creemos en la Educación como elemento estratégico para construir un país con futuro y una sociedad moderna, igualitaria y tolerante. Como garantía de un futuro definido por la igualdad de oportunidades, por los derechos de ciudadanía, por la modernización y por el progreso.
Para nosotros, la Educación o es en valores o no será educación. Y la escuela, o es ámbito de libertad, de paz y de respeto a las instituciones o no será nada.

Por eso, nos preocupa el manifiesto desinterés por la Política Educativa –y en especial por la potenciación de la Escuela Pública- que los sucesivos Gobiernos de Ibarretxe han mostrado a lo largo de los últimos años.

Un desinterés que se ha reflejado en la ausencia de un verdadero debate político sobre la calidad de la enseñanza y los desafíos de futuro; en una resistencia al diálogo; en un estilo de gestión autoritario y, sobre todo, en una falta de proyección de los objetivos contemporáneos de la Educación, lo que ha impedido que la sociedad vasca se identifique con ellos.

Hemos asistido, a la vez, a una proliferación de programas, acciones y planes que nunca han llegado a completarse y que no han servido para solucionar los problemas reales de la Educación. Tal es el caso del curriculum vasco, ligado a una utilización partidaria del euskera en la enseñanza, que contrasta con la incapacidad de este Gobierno para llegar a acuerdos internos, aprobar y remitir al Parlamento el Proyecto de Ley de Reforma de los Modelos Lingüísticos en la Enseñanza.

En vez de buscar un bilingüismo equilibrado en la enseñanza, se ha hecho partidismo con el Euskera, ignorando la realidad sociolingüística del país, con lo que tanto la Educación como el Euskera han sufrido un gran daño.

Y han quedado sin resolver serios problemas de fondo, especialmente en lo relativo a la planificación, localización de la oferta educativa y distribución equitativa de las necesidades educativas especiales. Hoy, la Escuela Pública Vasca sigue concentrando el 66 % de escolarización de alumnado inmigrante y otras necesidades específicas.

Sin embargo, la Escuela Pública, en vez de haber sido potenciada, ha perdido peso y protagonismo en el conjunto de nuestro sistema educativo, dando pie con ello a una peligrosa dualización de la enseñanza, en función de los recursos económicos de las familias vascas. Y, además, los centros educativos no públicos demandan una atención y un debate que no han conseguido tener.

Son, todos ellos, problemas que se han venido sumando y acumulando a lo largo de la última década. Un tiempo en el que no ha habido diálogo, ni debate sobre la educación, ni acuerdos políticos y sociales, ni proyecto estratégico de país. Porque ha sido un tiempo en el que, también en materia educativa, se ha gobernado más en clave de nacionalismo radical que en clave netamente vasca.

EL PACTO ESCOLAR

A pesar de todo, seguimos contando con un buen sistema educativo, si bien pendiente de activación: el que tuvo su origen en el Pacto Escolar de 1992, cuando Fernando Buesa dirigía desde el Gobierno la Educación Vasca. Desgraciadamente, desde entonces, no ha habido un interés especial en potenciarlo y adaptarlo a los cambios sociales acelerados que se han producido en los últimos años. Y no sólo eso, sino que, además, se ha aplicado su filosofía de manera sectaria.

Seguimos contando también con unos buenos profesionales, pero se encuentran a menudo desmotivados por la desidia y el doctrinarismo, cuando no clara desconfianza, de las autoridades educativas con respecto a su trabajo.

Hoy, el Sistema Educativo requiere una reflexión estratégica entre todos los sectores que lo conforman, el público y también el privado. Requiere acuerdo. Pacto. Precisa modernización para adaptarse a las necesidades actuales y también previsiones para el futuro. Necesita, igualmente, grandes dosis de sensibilidad democrática, para favorecer la convivencia entre las diferentes formas de sentir y pensar de los ciudadanos y ciudadanas de Euskadi.

Más aún, necesita autodefinición para identificarse como sistema, liberándose de todos los elementos extraños que han contribuido a desvirtuarlo en el curso de los años. Porque el Sistema Educativo Vasco contiene grandes potencialidades que todavía pueden ser exploradas. Sólo falta, pues, un Gobierno decidido a apostar con determinación por estos objetivos. Un Gobierno de cambio desde el que los Socialistas Vascos asumiremos los siguientes compromisos:

  • Hacer de la Educación Vasca un ámbito especialmente beligerante en la defensa de la democracia, algo que resulta urgente en un país donde todavía hay quien defiende la violencia como instrumento político. En la nueva etapa de cambio, nuestra Educación será elemento fundamental de ciudadanía y democracia, de combate a los presupuestos ideológicos del totalitarismo en cualquiera de sus formas, y de deslegitimación ética, social y política del terrorismo etarra.
  • Hacer de la escuela vasca un ámbito de educación para la ciudadanía, impregnando todo el sistema educativo de actuaciones para avanzar hacia la igualdad de género y combatir, desde las raíces, la violencia contra las mujeres.
  • Reorganizar la enseñanza no universitaria mediante un nuevo pacto escolar, para que todos los centros sostenidos con fondos públicos puedan trabajar en un horizonte de seguridad y de garantía de futuro para sus proyectos.
  • Reducir el fracaso escolar de manera significativa, para conseguir, a través de una enseñanza personalizada, la igualdad de oportunidades de todos los jóvenes mediante la culminación con éxito de su formación.
  • Fijar por ley la escolarización de los menores de 3 años, para convertirla en un derecho subjetivo y garantizar durante la nueva legislatura una plaza escolar a todos los que la demanden.
  • Hacer renacer  la Escuela Pública como referente fundamental del sistema educativo. Para ello, se invertirá en la modernización y ampliación de centros y la creación de otros nuevos para atender las nuevas necesidades de escolarización, impulsando al mismo tiempo su autonomía. Asimismo, se establecerá una oferta de escolarización con itinerarios hasta los 18 años.
  • Impulsar un Plan Global para la inclusión del Alumnado de Origen Extranjero, dirigido al conjunto de los centros sostenidos con fondos públicos, con dos objetivos principales: la integración escolar efectiva y el éxito escolar de ese alumnado.
  • La Educación Vasca se hará en tres lenguas con el objetivo de alcanzar un bilingüismo equilibrado. Se garantizará la libertad de las familias para estudiar prioritariamente en la lengua de su elección, sin descuidar la otra lengua cooficial. Se darán a conocer las ventajas del conocimiento y del uso de las dos lenguas cooficiales en términos de cohesión ciudadana y se avanzará en el inglés como herramienta esencial para propiciar la libertad de circulación de las nuevas generaciones vascas por Europa. Un trilingüísmo tranquilo y de libre adhesión hará de la Educación Vasca una educación cosmopolita.
  • Establecer un nuevo contrato con el profesorado, dotándolo de carrera profesional.
  • Conectar la Educación con las oportunidades para el empleo. Porque no es posible aceptar que en plena crisis haya puestos de trabajo que no se puedan cubrir por deficiencias y lagunas en la Formación Profesional. Impulsaremos una Ley de Educación Permanente, basada en un planteamiento integrado de toda la formación de las personas adultas, que tenga por objetivo coordinar de manera flexible todas las ofertas formativas, tanto de la Formación Profesional, como del Bachillerato, Educación de Personas Adultas y otros ámbitos educativos.
  • Avanzar en la modernización tecnológica del sistema educativo, para ir salvando la distancia que nos separa de otras Comunidades Autónomas mejor situadas que la nuestra en el uso de la informática en la Escuela. Fomentaremos la generalización del uso de las Tecnologías de Información y Comunicación en la enseñanza y el uso del software libre de utilidad para la docencia.
  • La Universidad recuperará su autonomía plena y servirá realmente para crear, transmitir y difundir conocimiento. La investigación universitaria vasca únicamente ha ejecutado poco más del 15 % del gasto total de Euskadi en I+D+i. Nuestra Universidad ha desaprovechado excelentes oportunidades, que sí han aprovechado otras Comunidades Autónomas como Cataluña, para formar investigadores. Potenciaremos, además, los Parques Científico-Tecnológicos, procurando la inserción profesional del personal doctor en el sistema productivo.
  • Aumentar las plazas públicas de residencias universitarias, la dotación para becas, el suplemento a las becas Erasmus y similares, y crear otras para prácticas en empresas en el extranjero. Se propiciará, mediante la aportación de recursos públicos suficientes, que la Universidad, siempre en ejercicio de su autonomía, pueda incrementar la oferta en inglés, aumentar el Personal de Administración y Servicios, especialmente para apoyo a los grupos de investigación, e incrementar la financiación para formar y contratar jóvenes investigadores.
  • Queremos una Universidad Vasca, un Sistema Universitario Vasco, preparado para competir con éxito en el espacio universitario europeo.

Los Socialistas Vascos, por tanto, asumimos el firme compromiso de trabajar desde un Gobierno de cambio para elevar la calidad de nuestro sistema educativo, convirtiéndolo en instrumento clave en la transformación económica, política y social de Euskadi. Un instrumento de impulso a la convivencia democrática, de integración e igualdad social, de modernización, de fomento de la investigación y de apertura al mundo que nos rodea y en el que tenemos la suerte de vivir.

Para que todos los compromisos anteriores no queden reducidos a un simple catálogo de buenas intenciones, nos comprometemos, asimismo, con el sostenimiento financiero del sistema educativo,

Recuperaremos nuestro Sistema Educativo, liberándolo de adherencias extrañas de carácter partidista; apartándolo de la deriva conservadora y sectaria en que se ha desenvuelto durante demasiados años. Haremos  de la Educación un gran objetivo de país para los próximos cuatro años, con publicidad y sin secretismos. Porque la política educativa es algo demasiado serio como para dejarlo en manos de una burocracia del pensamiento. No es burocracia lo que necesitamos para avanzar. Ni es inseguridad jurídica.

La política educativa será, en definitiva, exponente fundamental del nuevo tiempo que está a punto de abrirse en Euskadi. Porque la Educación será debate, diálogo y pacto. Será el eje del cambio.

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