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Euskadi emprendedora Documento perteneciente al programa electoral

Euskadi ha destacado siempre por su espíritu emprendedor, que nos ha convertido en un referente económico e industrial a nivel español y europeo. Igualmente nos ha permitido ser una Comunidad autónoma rica, tanto en nivel de renta como en creación de riqueza.

La clase empresarial, y como consecuencia sus organizaciones empresariales, han sido un motor tractor para el dinamismo y el crecimiento económico de Euskadi.

Pese a ello, Euskadi se ha situado a la cola de las Comunidades Autónomas en cuanto a creación de empresas. Ello tiene unas causas objetivas (poco nivel de desempleo, alta atracción del sector público, etc.) y unas consecuencias negativas. Si no seguimos creando empresas de carácter altamente competitivo e innovador, corremos el peligro de generar una economía basada en el sector público y dependiente del exterior.

Desde hace años se está produciendo, igualmente, una constante descapitalización de recursos humanos formados en Euskadi, fruto de la escasez de expectativas de futuro que ofrece nuestro mercado laboral a quienes optan por marcharse ante la pasividad de nuestras instituciones.

Hay que seguir creando nuevas empresas, para lo que es preciso apoyar a los nuevos emprendedores y poner en valor la figura del empresario que arriesga e innova en la generación de riqueza y empleo mediante nuevos productos competitivos, de calidad y de alto valor añadido.

La falta de estabilidad del marco institucional vasco, consecuencia de la política del tripartito, se ha traducido en una falta de organización entre las diferentes administraciones a la hora de coordinar las ayudas públicas que se destinan a la creación de empresas.

La innovación y el apoyo mediante el capital riesgo a las nuevas empresas, son factores muy importantes para el desarrollo económico de un país. La Universidad también debe jugar un papel dinamizador e innovador. La creación de nuevas empresas de base tecnológica (NEBTs) surgidas de los entornos de investigación académica y de los centros tecnológicos, representa una de las principales modalidades de transferencia tecnológica de mayor valor añadido y contenido tecnológico, eleva la base tecnológica del tejido productivo y facilita la incorporación de investigadores y jóvenes a la actividad empresarial, por lo que tienen un papel clave en la modernización económica de Euskadi.

Objetivos:

  • Apoyar la creación de nuevas empresas y fomentar la asunción de riesgos y eldesarrollo del espíritu y la iniciativa emprendedora de la sociedad vasca en su conjunto. Elaborar un Plan interinstitucional de Apoyo a la Creación de Nuevas Empresas y al Autoempleo, en el que se incida específicamente en el apoyo a las mujeres emprendedoras y a colectivos de emprendedores con más dificultades para el acceso a los mercados.
  • Gestión del programa de creación de empresas. Diversos factores inciden sobre la actividad emprendedora (grado de competencia de los mercados, flexibilidad del marco, etc.). La existencia de numerosos agentes implicados en el ámbito del emprendizaje exige establecer instrumentos de gestión y coordinación. Hay que definir y asignar la responsabilidad del programa de apoyo a la actividad emprendedora, para garantizar la promoción, coordinación y gestión de las actuaciones incluidas en el mismo.
  • Generar vocación de crecimiento en las empresas vascas. Las empresas deben ser conscientes de la necesidad de alcanzar la dimensión adecuada para competir en cada sector. En esta concienciación, los agentes intermedios, como los clusters, agencias de desarrollo comarcal, Industrialdeak, etc., juegan un papel esencial.
  • Fomento de la colaboración y alianzas, para que las empresas accedan a oportunidades que por sí solas no pueden abordar. El concepto de redes se ha convertido en un elemento estratégico de las organizaciones. La política de clusters del Gobierno Vasco ha constituido un buen instrumento que es preciso reforzar y dinamizar para lograr un avance en el nivel de cooperación empresarial.
  • Apoyo a la constitución y consolidación de grupos empresariales vascos. La formación de grupos empresariales es clave, por su capacidad de competir en la economía global y por su efecto tractor sobre el tejido empresarial vasco.
  • Financiación de apoyo al crecimiento. El crecimiento, especialmente vía inversión o adquisición de empresas, precisa grandes volúmenes de financiación. En Euskadi existen diversos instrumentos de financiación que es preciso reforzar y optimizar para que apoyen la política industrial.
  • Aumentar los recursos destinados a capital riesgo para nuevos proyectos e impulsar la aparición de nuevos modelos de préstamo del sistema financiero, que sean accesibles a las nuevas empresas o a las empresas en crecimiento.
  • Generar nuevas empresas de base tecnológica y ligadas a la Nueva Economía.
  • Facilitar el acceso a los nuevos mercados de emprendedores de ciertos segmentos de población menos favorecidos mediante la concesión de microcréditos para evitar su exclusión de la nueva economía del conocimiento.
  • Oficializar una ventanilla única, que coordine las actuaciones de las administraciones vascas, donde el emprendedor encuentre apoyo en temas legales y fiscales, de gestión empresarial, aspectos financieros, protección de patentes, acceso a inversores y subvenciones, trámites legales...y pueda agilizar los trámites administrativos para crear un negocio, empresa o comercio.
  • Poner a disposición de los investigadores medidas específicas destinadas a la creación de empresas que faciliten la inversión y potenciación de la investigación y el resto de procesos necesarios para el lanzamiento y consolidación de sus productos.
  • Impulsar proyectos de desarrollo social y comunitario. Crear Fondos de capital riesgo para el desarrollo social y comunitario en Euskadi, incentivando fiscalmente la inversión privada en desarrollo social, y dando un mayor respaldo a las instituciones financieras orientadas al desarrollo social, junto con una aportación por parte del Gobierno de fondos equivalentes a los de origen privado (emprendedores, profesionales del capital riesgo, bancos, fondos de pensiones y empresas).
  • Incorporar a las formaciones profesional y universitaria la capacitación orientada a la creación de empresas, así como la creación de programas específicos de formación ocupacional dirigidos a los desempleados y desempleadas que deseen establecerse como emprendedores, con especial atención a los colectivos de mujeres, jóvenes y parados de larga duración.
  • Potenciar la creación de empresas en los sectores emergentes, muy en particular los que hacen referencia a los servicios a las personas (Ley de Dependencia), las industrias culturales y de comunicación, las iniciativas medioambientales, así como los proyectos de base innovadora en materia de TIC y tecnología avanzada.
  • Programas de apoyo a mujeres emprendedoras, con medidas genéricas de formación y asesoramiento, así como con políticas de afirmación positiva que pongan una atención especial en las dificultades de incorporación de las mujeres al trabajo por cuenta propia y por circunstancias familiares, culturales, sociales y geográficas.

 

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