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Un cambio de modelo económico para Euskadi Documento perteneciente al programa electoral

Somos una Comunidad Autónoma que no crece con firmeza, que no se expande suficientemente. Una Comunidad que tiene unos parámetros de crecimiento económico anquilosados y debilitados. Euskadi necesita imperiosamente cambiar su modelo de desarrollo o terminará. Las medidas coyunturales para paliar los efectos de la actual crisis económica son necesarias pero no suficientes. Somos una Comunidad muy alejada de su capacidad de crecimiento potencial. El propio modelo de desarrollo que hemos seguido hasta ahora está en crisis.

Nos estamos jugando el futuro económico de Euskadi. La estrella de la economía vasca puede colapsarse sobre sí misma y estallar en mil pedazos, en una crisis total, o continuar expandiéndose armónicamente en el universo del sistema económico internacional.

Es el momento de reorientar completamente, modificar sustancialmente, y sin más dilación, las bases en las que se asienta el modelo de crecimiento de la economía vasca, pasando de un modelo de crecimiento involutivo a uno de desarrollo expansivo, sostenible y equilibrado. Este reto vital lo abordará el PSE-EE con la seguridad que da el saber qué es lo que hay que hacer y cómo debemos hacerlo. Es el tiempo de un nuevo Gobierno Vasco que afronte con responsabilidad el verdadero reto del futuro de nuestro país.

Nos hallamos ante una doble tesitura. Por un lado, una situación económica complicada que requiere medidas a corto plazo y, por otro, la crisis de un modelo socioeconómico agotado, muy sesgado hacia concepciones poco abiertas e integradoras.

Sabemos cuáles son las causas y las consecuencias de la situación económica actual, y conocemos las fortalezas de nuestra economía. Pero, también las debilidades que hacen que el País Vasco no avance como podría.

No cabe duda de que, tras quince años de tasas altas de crecimiento, el manejo de esta fase bajista del ciclo va a suponer un reto para todos nosotros, tanto en el ámbito público como en el privado. En primer lugar, para atender a las consecuencias inmediatas, tanto económicas como sociales, de la crisis. En segundo lugar, incluso más importante, para realizar las reformas estructurales necesarias para que nuestro tejido económico y nuestra sociedad avancen con paso firme en esta primera parte del siglo XXI. En definitiva, acometer el proceso de cambio de nuestro modelo socioeconómico.

Se trata por tanto de conjugar las políticas a corto plazo para intentar atemperar las consecuencias sociales y económicas de la crisis, activando el papel anticíclico del sector público, con las políticas a medio y largo plazo para desarrollar la política de reformas que tanta falta hace a nuestro país.

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