Medios de comunicación públicos
Después de un cuarto de siglo de existencia, con sus doce canales actuales (cinco de radio, cuatro de televisión y tres de Internet), con presupuestos generosos y profesionales capaces de hacer una programación de calidad, EITB sigue viviendo al margen de la auténtica realidad vasca.
Los vascos no somos la sociedad uniforme que se empeña en reproducir hacia dentro y hacia fuera EITB. Somos plurales y todos debemos tener nuestro hueco en esa ventana, porque la única realidad de Euskadi, su más profunda seña de identidad, su mayor orgullo es precisamente el ser todos vascos y serlo a la manera que lo quiere ser cada uno.
EITB tiene que ser el más fiel reflejo posible de la sociedad moderna y creativa que es hoy Euskadi, de la sociedad democrática que construimos cada uno de los días, de la sociedad que ama y defiende la paz contra la violencia totalitaria, de la sociedad de hombres y mujeres deseosas de vivir en lo particular y en lo colectivo en libertad.
Por ello, nos comprometemos con:
- Unos medios públicos de comunicación al servicio de la ciudadanía vasca y alejados de una visión sectaria, de partido o gubernamental. Unos medios plurales, con informativos independientes. Unos medios abiertos y participativos que propicien la presencia de las diferentes sensibilidades, grupos, minorías, problemáticas que conforman nuestra realidad social y que muchas veces quedan apartados, convirtiéndolos en invisibles.
- Unos medios de comunicación públicos que ofrezcan el máximo de posibilidades para su disfrute a las personas con discapacidad de todo tipo
- Unos medios de comunicación que eduquen en valores de tolerancia, libertad y pluralidad, y que combatan el totalitarismo, la xenofobia y el racismo.
- Unos medios donde se creen y recreen (difundan) las expresiones de la cultura contemporánea vasca. Del mismo modo, que se integren en una visión global del resto de grandes instrumentos y referencias culturales de nuestro país (museos, centros culturales, bibliotecas y archivos, universidades…). Singularmente, que potencien el desarrollo de una industria audiovisual vasca.
- Unos medios de comunicación sin vocación doctrinal ni tampoco de “televisión escolar”, pero que sirvan de manera dinámica a hacer presentes en lo cotidiano nuestros dos idiomas, a propiciar conocimientos activos y pasivos de los mismos, y a abrirnos al acceso a otras lenguas de nuestro entorno.
- Unos medios que contribuyan al conocimiento real y enriquecedor de los diferentes grupos étnicos y culturales que conforman la nueva sociedad vasca, como consecuencia de los recientes procesos inmigratorios.
- Unos medios públicos regidos por la calidad en la producción y al cargo de los magníficos profesionales de que se ha dotado EITB en estos años.
Medidas:
- Una reforma de la Ley de creación de EITB para:
- Acabar con la ineficacia y falta de operatividad actual del Consejo de Administración.
- Simplificar la elección del Director o Directora por el Parlamento.
- Integrar en un Mandato parlamentario y en un Plan Estratégico adecuados los Contratos-Programa de financiación plurianual.
- Dotar a los redactores de sus medios de un Libro de Estilo en el que se conozca y quede claro cómo se llama a cada cosa que tiene que contarse.
- Preservar la libertad de los informadores para desarrollar su trabajo con garantías de independencia, a través de recursos como el Estatuto del Periodista o los Comités de Redacción.
- Convertir la memoria de las víctimas del terrorismo y la defensa de una cultura de paz y de diálogo en ejes transversales fundamentales de su programación.
- Comprometerse con la función de servicio público que ejerce, tanto en la producción propia de programas como en el impulso de una industria cultural y audiovisual vasca.
- Una política de gestión del personal y de recursos en EiTB que se aleje de los cuatro grandes errores de estos años: 1. entregar franjas horarias fundamentales a productoras privadas - que, en muchas ocasiones, generan unos costes mayores que si los mismos programas los hiciera directamente EiTB –, desplazando así a magníficos profesionales de la plantilla, que se sufren desincentivación y falta de confianza para desarrollar su trabajo; 2. un porcentaje desmesurado de nombramientos de confianza que sólo se justifica mediante una concepción de “control político” de esos profesionales; 3. un apartamiento (o infrautilización) de determinados periodistas de la casa no adeptos a los criterios de la dirección; 4. una depreciación de las condiciones de trabajo por la vía de los antes llamados “falsos autónomos”. En resumen, una política de personal dispuesta para aplicar ese “control político” en los medios públicos, y no para aprovechar como se merecen las grandes capacidades de los profesionales de plantilla de EITB.
- Desarrollar el acuerdo parlamentario tomado en la anterior Legislatura para redactar una Ley de Publicidad Institucional, porque los recursos públicos están para comunicar la gestión de las instituciones públicas, y no para operaciones de propaganda o de partido.

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